lunes, 9 de julio de 2012

Novela (Primera parte-Capítulo 1)

A continuación te dejo el primer capítulo de mi novela en proceso, espero que la disfrutes. Si te gustó o no y tenés una opinión para aportar comentá, te lo agradecería mucho. 


Primera parte

Capítulo 1


Y ahí está de nuevo, con su dulce voz, tentándome. Por más que lo intente no puedo no escucharla, ni dejar de verla en mis sueños. Es inquietante. Me suplica, casi a sollozos, como un niño cuando quiere que le compren un juguete. Pero yo ya no quiero complacerla, sé que no debo, sé que está mal. Y aunque le diga una y otra vez “YA NO VOY A HACERLO!” sé que la necesito, ese es mi error, necesitarla…
Pero ya es tarde, porque ya no puedo controlarme. Los recuerdos vuelven  a visualizarse en mi mente, como una película. Puedo sentir el olor del miedo, la adrenalina, la emoción, la sangre derramada…y otra vez su voz, llamándome, rogándome.
Entonces, cierro los ojos y vuelvo a caer en su juego maligno. Una vez que la dejo entrar sé que no voy a poder dejarla salir, sé que no va a parar.

Me dejo llevar, ahora Ella está al mando. Dirige mi cuerpo hacia la mochila, todo está allí adentro como lo dejamos la última vez, listo para volver a usarse.  Salimos hacia la calle, ya sé a dónde quiere ir, a esa plaza que queda a dos cuadras.  Y ahí está, lleno de posibles presas, hoy sí que hay para elegir. Pero Ella es tan difícil, ojalá que la encuentre rápido, no me gusta verla enojada. 

Nos sentamos en un banco a mirar, nada que la atraiga. Pasan horas…nada, comienza a inquietarse. Hasta que, como siempre, aparece alguien perfecto.  Esta vez se trata de una muchacha de unos veintipico de años, su pelo es negro y sus ojos azules.  Le suena el celular, atiende, se nota que está apurada.
Nos paramos y la seguimos discretamente como por diez cuadras, ni nos nota, pobre ingenua. Ahora llega a una casa, saca sus llaves…hay que apurarnos no hay gente circulando.  Nos acercamos, mi corazón late tan fuerte que siento que va a estallar.

-Disculpe señorita ¿Es esta la calle Rivadavia? – Me mira, desconfía, le sonrío- Perdón, es que estoy perdido.
-Sí, es esta Rivadavia.
La tomo fuerte del brazo, le muestro el revólver discretamente  mientras le digo:
-Gritas y te rajo un tiro, dale abrí, hacé lo que te digo-Se queda inmóvil, con los ojos abiertos como platos- ¡HACÉ LO QUE TE DIGO!

Abre la puerta con las manos temblorosas, la  empujamos y le pegamos en la cabeza con el revólver para inmovilizarla. Cerramos las cortinas, sacamos todo de la mochila, la atamos y la amordazamos. Mientras que esperamos que despierte nuestra víctima. Ella ríe, está feliz por lo que va a venir.  Me alienta y yo no puedo sentirme más bien. 

Ya despertó, me mira, llora, no entiende nada. Le sacamos la cinta de la boca, me habla, dice “por favor no me hagas daño, hay dinero arriba, llévatelo todo, pero por favor no…” Eso me excita más.
Tomamos el cuchillo, le tapo la boca nuevamente, no que nadie escuche;  y lo enterramos en su cuerpo una y otra vez…había olvidado lo bien que se sentía. Grita, eso hace que no pueda detenerme. Su sangre tibia en mis manos ¿Cuántas veces la apuñalé ya? ¿5?¿6?¿7 tal vez? Paro.  La miro desangrarse lentamente, sus ojos  me preguntan “¿Por qué? Siento  el olor a sangre, Ella también lo percibe, le encanta.
Y ahí está de nuevo, con su dulce voz, en mi cabeza. Ahora  está feliz, lo disfruta, “maldita ingenua” repite constantemente.

 Entonces nos sentamos a su lado y acariciamos su pelo negro, apenas puede moverse. Se retuerce lentamente, mientras que miro sus ojos llorosos y asustados y me llevo su último suspiro, su último segundo de vida.
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Me acabo de despertar, el piso está frío, estoy en el baño, hay sangre por todos lados, no sé qué me pasó. La cabeza me da vueltas y me duele todo el cuerpo, no sé cuánto tiempo dormí en el baño. Me busco heridas en el cuerpo pero no tengo ninguna, la sangre no es mía, pero está por toda mi ropa y mis manos. No me acuerdo nada. ¿Qué hice?

Logro incorporarme y me miro al espejo, el pelo me cae sobre los ojos. Me inclino sobre la pileta para lavarme la cara y veo que hay un cuchillo en ella, tiene sangre también. Lo tomo cuidadosamente e inmediatamente una imagen se cruza por mi mente, se queda ahí por un segundo y se va. Hay una chica en el suelo que está llorando. Cuando abro los ojos me encuentro con mi reflejo que me observa desde un espejo. Y está sonriendo, tiene los ojos muy abiertos, me mira, se ríe de mí. Su sonrisa me da miedo me recuerda a…Sentí dolor en la mano, cuando miré tenía un pequeño corte en la palma izquierda. El agua seguía corriendo así que me lavé ambas manos, el cuchillo, luego la cara, me desvestí, abrí la ducha y me saqué todo rastro de sangre que había en mi cuerpo. Más tarde me encargaré del baño y de la ropa.  Me siento increíblemente feliz y no sé por qué.

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Ya terminé de limpiar todo. Ahora estoy sentado en el sillón fumando un cigarrillo y mirando televisión. Aún no recuerdo del todo lo que pasó, pero me hago una idea. De vez en cuando aparecen imágenes en mi mente pero son solo eso, imágenes, que se van rápidamente, luego se vuelve todo negro. A veces, las imágenes se disuelven en mi mente, pero aún logro escuchar voces, llantos y súplicas, gritos de dolor que hacen ecos en mi cabeza. Otras veces, me despierto en lugares de mi departamento y no sé cómo llegué ahí, como hoy en el baño.

En las noticias estaban pasando el clima pero lo interrumpieron porque hay una noticia de último momento. Hay una reportera de piel morena, tiene el pelo negro y enrulado, como tirabuzones. De fondo se ve una casa…se me hace muy familiar, como si ya hubiese estado ahí en un sueño, solo que en mi sueño el jardín delantero no está lleno de policías y cintas amarillas.


La reportera está haciendo preguntas a los gritos a los policías, que piden que los dejen trabajar. Luego, aparece una foto de una mujer de pelo oscuro y ojos azules y sé que la he visto en alguna parte. Entonces los gritos se hacen más fuertes en mi mente, las imágenes se unen, se reconstruye el recuerdo y se visualiza en mi cabeza. De repente una ola de placer me invade, me paraliza y me acuerdo de todo. Ella dice “Hola amor” y no puedo evitar sonreír.

Vera Miszka.

Hello, I'm your mind giving you someone to talk to.