Me encuentro en un sueño, del que
no puedo salir.
Camino sobre
el agua, descalza y despreocupada. Hasta que llego a una isla pequeña y
conformada por negras rocas que se apilan hasta tocar el cielo. Está calma y
silenciosa.
Estoy en la
orilla, observando las extrañas formas de las rocas, cuando empiezan a salir de
ellas serpientes que sisean y se precipitan hacia mí. Son tantas que mi mente
asocia que la isla está hecha de serpientes, que se enroscan y desenroscan. Es
entonces cuando miro mis pies desnudos, y veo una serpiente pequeña intentando
subirse a mi pie. La esquivo delicadamente y comienzo a rodear la isla,
intentando alejarme.
Si bien vine
caminando sobre el agua, ahora sé que ya no puedo hacerlo y no hay forma de
escapar. Sigo rodeando la isla, esquivando las serpientes. En ese momento me
encuentro con una mujer que está agachada y de espaldas a mí. De repente me doy
cuenta que yo, no soy yo, que soy otra persona, porque frente a esta mujer me
encuentro yo, mirándome a mí misma. Estoy
sentada frente a esta mujer, que me ofrece un frasco que contiene un
líquido de color piel. Mientras, parte de mí, dentro de esta persona que no sé
quién es, observa como tomo este frasco y lo acerco a mi boca para beberlo.
Entonces tengo un mal presentimiento, de alguna manera sé que ese líquido es
veneno. Sin pensarlo, me doy vuelta y salto a una roca, y luego a otra, sin
tocar el agua, alejándome sin mirar atrás.
Y así es
como me abandoné a mí misma en la isla de las serpientes.
Vera Miszka
muy buen blog besos andrea
ResponderEliminarGracias!
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